Como comenzó


Por alguna razón, desde que era bastante chico, imaginaba un camino diferente de los tradicionales como mi autopista hacia el futuro.

Solía pensar que cuando grande "alguna cosa iría a inventar" que me daría sustento, fama y gomitas en mi cajón (fundamentals).

Paralelamente, aprendí a trabajar tempranamente, antes de tener que hacerlo para sobrevivir. Ejercité la autonomía y la autovalencia (y por ende sobrevivencia) guardándome las colaciones para el último recreo o dejando siempre unas chauchas de emergencia en caso de que fuera a pillarme el hambre o la sed lejos de mi chanchito de ahorros.


Cuando salí de la universidad lo primero necesité fue salir a mirar el mundo. Necesitaba romper con la cómoda y suave cáscara que me abrigó por 25 años, y de una vez por todas salir a ver qué había ahí afuera. Hablar otro idioma, trabajar, recorrer libre y suelto. No sabía en lo que me estaba metiendo pero esa pulsión por salir a explorar es de los llamados más fuertes que he atendido.


Y una vez realizado ese episodio, decidí volver desesperado por abrazar a mi mamá satisfecho y lleno de energía para comenzar la aventura laboral, pero de forma emprendedora con mis -luego- socios.

Primer sueño, entrar a estudiar diseño, logrado.

Segundo sueño, viajar un buen rato, realizado.

Tercer sueño, emprender y tener mi propio estudio audiovisual con juguetes y clientes de verdad. Logrado.

Pero la búsqueda no se detuvo. La inconformidad no tardó en llegar, y nuevamente, como lo hizo en cada uno de los mencionados episodios, se hizo necesario otro cambio. Esta vez independizarme de mi propio proyecto independiente (?).


Así fue como el año 2022, lo que pensé que iban a ser solo un par de meses, me terminó tomando todo el año dedicado a la exploración y búsqueda de un camino propio con la mayor libertad y determinación posible, hacia aquello que me intentara abrir puertas en diversos ámbitos de interés.


Me propuse una cosa concreta; viajar una vez al mes a algún lado fuera de Santiago, a realizar algo, involucrarme con proyectos ajenos y desarrollar proyectos personales. Y así fue.

Mi único deber era mantener el flujo de caja andando para poder costear la vida al mínimo, que no era poco decir, ya que solventar viajes todos los meses era justamente el proyecto que había que lograr.


Luego de un año completo dedicado a la exploración, vagar, tocar puertas y tratar de hacerse un espacio en algún lugar de interés llegué a algunas conclusiones sobre la autogestión y sobre el camino que había elegido.

Y el gran aprendizaje es: personas.


Podemos tener los sueños más increíbles, las ideas más geniales y las ganas más fogosas, pero no lograremos llegar lejos sin más personas.


Hoy mi búsqueda ha mutado, me he agotado también de la autogestión. Me he encontrado con mis propias limitaciones, techos y bordes que afortunadamente nos obligan a salir de nosotros mismos.


Este lugar intentará dar testimonio de ideas y diferentes asuntos que emerjan del ejercicio de la búsqueda personal en un mundo que cambia a toda velocidad, antes que podamos si quiera enterarnos.